CABO MUERTO EN REGIMIENTO LOCAL: “NUESTRAS PERICIAS DEMUESTRAN QUE ÉL NO SE DISPARÓ”

by concordia1

El abogado correntino Sebastían Pardo, querellante en la investigación por la muerte en circunstancias sospechosas del cabo primero de Intendencia del Regimiento Nº 6 Blandengues de la ciudad de Concordia, José David Arias Moreyra, ocurrida la noche del 12 de diciembre de 2019, adelantó a DIARIOJUNIO que presentará en pocos días dos peritajes, uno Criminalístico y otro Médico Forense, que demostrarán que la escena donde murió el cabo de intendencia estuvo totalmente contaminada. También habrían hallado nuevos elementos de pruebas en base a un informe realizado por especialistas que revelarían que Arias fue víctima de un homicidio. “Vamos a pedir la nulidad de la autopsia realizada, vamos a pedir una nueva y la reconstrucción del hecho”, adelantó. Como informara este medio, detrás de la extraña muerte del joven correntino, quien habría disparado dos veces contra su humanidad con un fusil de guerra FAL, asoma un trasfondo de corrupción, encubrimientos de robos, presiones, maltratos y hostigamientos.

Por Federico Odorisio, de la Redacción de DIARIOJUNIO

 ”Nunca vi algo igual como lo que acaban de descubrir. La pericia es categórica. He tenido casos complicados, pero este es distinto. Creemos que pudieron haber dos o más personas la noche del hecho y que lo hayan matado”, expresó el abogado de la querella, Sebastián Pardo, a DIARIOJUNIO.

Las expresiones del letrado -que lleva ahora el caso del Cabo Jorge Arias Moreyra, de 21 años, quien supuestamente se habría quitado la vida dándose dos tiros en la cabeza con un fusil FAL, mientras hacía su recorrido de guardia en la noche del 12 de diciembre de 2019 dentro del regimiento Nº6 Blandengues de Concordia- responden a los que calificó de “impactantes hallazgos” en las pericias ordenadas de parte y que estarían dando por tierra la hipótesis del suicidio.

“Lo que hemos descubierto en esta nueva pericia es impresionante: Un informe oficial llegó a la conclusión que las lesiones sufridas en la cabeza del cabo Arias Moreyra fueron producto de un único disparo; en la escena se hallaron indicios que permiten afirmar que Arias recibió DOS disparos, y en dos lugares diferentes, el primer disparo a 20 metros de donde se encontró el cuerpo, y el segundo disparo en el lugar donde se halló el cuerpo. Creemos que el informe oficial fue conducido con el fin de cerrar el caso en un Hecho de Suicidio, y así encubrir la verdad.”

Pero eso no es todo, Pardo revela algo más inquietante aún: “El dermotest que le hicieron en las manos tenía que dar negativo y lo informaron como positivo, significa que no hay certeza de que el disparo lo haya ejecutado Arias, por ende no se puede descartar la participación de terceros en la ejecución de los disparos; en la pericias oficiales descartaron la posibilidad de participación de terceros, otro burdo intento para que el caso cierre como un Suicidio. En el informe de pericia química del dermotest correspondiente a las manos del cabo Arias, concluye categóricamente que los resultados son POSITIVOS, cuando en el desarrollo de dicho informe manifiesta que no han encontrado ninguna partícula que se denominan CARACTERÍSTICAS (partícula que contiene tres elementos fundamentales: Antimonio, Bario y Plomo), condición fundamental para decir que el resultado es POSITIVO, por ende, el resultado de la pericia de dermotest debería ser considerada NEGATIVA. Otro intento por llevar el caso hacia la hipótesis de suicidio. Nuestras pericias demuestran que él no se habría disparado.”

Pardo apunta al tiempo transcurrido -una hora y media- entre que se encontró el cuerpo de Jorge Arias y llegó la policía al lugar. Desde el Regimiento oficialmente NUNCA dieron aviso a la policía de que habían hallado el cuerpo de ARIAS, en realidad la policía fue alertada por el llamado de un “vecino” que manifestó haber escuchado disparos que provenían del Regimiento, y ese llamado se realizó más de una hora después que se ejecutaron los disparos, algo muy sospechoso.”

Otra cosa que no hicieron, como se debe cuando hay un hecho así, es trazar una perimetral lo más amplia posible, hacia adentro y hacia afuera del alambrado.” Pardo también volvió a señalar como “lamentable” la actuación de la fiscal concordiense María José Fonseca quien intervino la noche de la muerte de Arias- una opinión compartida por los anteriores abogados querellantes-: “Lo de esta fiscal Fonseca es vergonzoso. Las investigaciones por muerte violenta llevan -con suerte- un par años poder esclarecer, a ella le llevó cinco minutos cerrar la investigación y salir a los medios a decir que Jorge se suicidó. Una vergüenza impresentable. En casos de un muerte violenta lo primero que se investiga es el homicidio, una vez descartada esa posibilidad, se investiga la línea del accidente y, por último, la teoría del suicidio. Acá empezaron por el final. Desde el principio todo estuvo orientado a cerrar como que se trató de un suicidio.”

Hay más datos que serían reveladores en la dudosa muerte del cabo Arias: “Otro detalle increíble que resulta de la autopsia que le hicieron en Concordia es que tiene un impacto de fusil FAL debajo de la mandíbula, que le atraviesa y le rompe todo el cráneo, con orificio de salida. Pero hay otro orificio a la altura de la frente que no investigaron, que no se sabe si responde a un disparo de salida o entrada, nada. También llama la atención que los testigos que encontraron el cuerpo mencionaron el casco de Arias, pero cuando llegó la policía ese casco nunca fue registrado o informado, ya no estaba. No se tomaron fotografías del casco, por lo cual se pierde un elemento fundamental para determinar si estaba agujereado o cuántas balas impactaron en él… pero eso no es nada, al casco lo hicieron desaparecer. El casco no está por ningún lado.”

Pardo también descarta la posibilidad de que el cabo Arias pudiera pegarse dos tiros con un arma de guerra de la potencia de un fusil FAL, cuestión que fue lo primero que llamó la atención de la opinión pública al conocerse el trágico suceso: “El Médico Forense, perito de nuestra parte, establece que es imposible que él haya podido pegarse un primer impacto con un arma de ese poder y que después caminara casi 20 Metros, 18 precisamente, para pegarse un segundo tiro. Citando casos de todo el mundo, señala que no hay un solo antecedente, que sí se ha advertido en pocos casos que personas que han recibido un impacto de estas características puedan llegar a balbucear algo, pero jamás moverse. Es algo inédito.”

Según adelantó el abogado a DIARIOJUNIO, se pedirá la nulidad de todo lo actuado, se pedirá una reautopsia y la reconstrucción del hecho. También evalúan pedir la imputación por homicidio de los superiores que estaban en ese momento.

Acoso y corrupción rodean la muerte del soldado correntino

La noche del 12 de diciembre del año 2019, el cabo primero de Intendencia, Jorge David Arias Moreyra, realizaría su última guardia en el puesto norte del Regimiento de Caballería de Tanques Nº6 “Blandengues” de la ciudad de Concordia. Según consta en el expediente de la investigación, lo último que le escucharon decir los testigos que compartían la guardia fue un “sí, mamá”. Minutos después de cortar la comunicación telefónica desde su celular Motorola color gris (que nunca fue peritado y tampoco aparece), Arias moriría en circunstancias dudosas, a los 21 años, supuestamente dándose dos tiros con un fusil de guerra FAL (Fusil Automático Liviano).

Sin embargo, además de las irregularidades denunciadas en la investigación, detrás de su extraña muerte asoma un trasfondo de corrupción, encubrimientos y acoso.

El soldado correntino, oriundo de Paso de los Libres, se desempeñaba en la sección Intendencia dentro del regimiento Nº6 “Blandengues”, que es la encargada de administrar la comida, la ropa, viáticos y combustibles. Ex compañeros de Arias en el regimiento testimoniaron que el joven voluntario era hostigado de forma permanente (“meado”, según la jerga militar) y obligado a hacer un trabajo de encubrimiento, bajo presión de sus superiores, por malversación y robo de combustibles y otros insumos. Justamente, la muerte de Arias, sucede tiempo después que se descubrieran robos de donaciones con destino a personas inundadas y que la Secretaría de Acción Social de la Municipalidad de Concordia guardaba en un galpón del regimiento. Arias era un testigo clave de aquellos cometidos.

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